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sábado, 18 de enero de 2025


 Besos, fuego y rosas azules para un surrealista popular


En un texto sobre Blue Velvet para el New Yorker, Pauline Kael escribió que David Lynch podría ser “el primer surrealista popular”. Esta crítica de cine es conocida por aportar un estilo de escritura, por así decirlo, más personal; por sus reseñas lapidantes de películas que amamos; en el medio de todo, por adjetivar tajantemente. Surrealista popular parece un sintagma paradójico, por el carácter disidente de las vanguardias, por la institucionalización de las mismas y su aparente inaccesibilidad a lo masivo. Pero cuadra nombrar a Lynch desde lo doble, lo ambiguo. Lo inconexo encontrándose. 


Kael determina que la película es una comedia y compara al director con Frank Capra. Teniendo en cuenta que se trata de quien hizo It’s a wonderful life (1947, traducida como ¡Qué bello es vivir!), a primera vista puede sorprender, pero en realidad tiene mucho sentido. A través de historias que abarcan determinados valores; al apelar a (o construir) una sensibilidad ante conflictos que afectan a la sociedad en su conjunto y resoluciones que implican, de manera idílica, un gran esfuerzo (mayormente individual), Capra instala un imaginario del mito estadounidense. Entonces, si este le da cuerpo al sueño americano, la filmografía de Lynch deforma desde la pesadilla. Pero justamente utilizando los mecanismos de esa misma forma. Se sirve de esa lógica de ensoñación y fantasía para producir una atmósfera de la que estar despertándose, lejos del alivio, se siente como rozar un infierno.


jueves, 11 de abril de 2024

De perlas verrugosas

    Al ingresar a la sala donde se exhibe Cuerpos mutantes, en el Museo de Arte Moderno, lo primero que se ve —y por su tamaño, lo primero con lo que se choca— es una escultura, una monstruosidad animal. Esta última frase debería plantearse como una pregunta: a primera vista no hay algo que asegure que esta corporalidad verde de espuma poliuretánica, chiclosa, con un inesperado tul rosado, exista en esta realidad en la que persisten categorías como la de especie. Probablemente la altura de Cisne Hiel 27 (Mauro Guzmán, 2021), sus cuatro patas, los cuernos de venado lleven a asociarlo con la animalidad, pero ¿qué es esta tendencia a definir lo que vemos? ¿Qué ocurre con nuestra mirada, con nuestra experiencia del cuerpo, en el roce con lo extraño? 🔗Texto completo escrito con Danila Nieto para Revista Encuadra.